lunes, 2 de noviembre de 2009

MI PRIMERA ESTENOPEICA

La naranja.

"Pelar una naranja, descortezar el mundo, desvendar el seno de una momia adolescente. Me como una naranja y tengo un día anaranjado. En rigor, una naranja me devora por dentro. Necesita de mí para poder tansformarse en otra cosa, para sobrevivir, y cuelga ya, naranja otra vez, al final de los tiempos, del arbol dorado de mi vida.
Toda depredación es una redención. Todo canibalismo es una asunción. Voy a comerme otra naranja. La naranja me ha iluminado los interiores como un sol en gajos, y ha quedado ahí la ese rosa y blanca de su cáscara. Qué nalga breve y pugnaz del mundo acaricio en la naranja. Se reparte su sabor, su olor, su química, por todo mi cuerpo, y aprendo más de la vida, del mundo, del tiempo, gracias a la naranja, que en todos los libros de Kant y Platón. Llevo ya dentro un fanal anaranjado, y siglos de experiencia, sabiduría, decantanción, licores, azúcares metafísicos y veranos líricos, que estaban empaquedados en la naranja, que la habían hecho posible. Comer una naranja, desvendar el seno dorado y egipcio de una adolescente. Si hay que creer en algo, creo en la naranja".

Francisco Humbral.
"Mortal y Rosa"

Nagarunga.

El nombre sánscrito del naranjo amargo en "nagarunga". Originario del sureste de Asia fue introducudo por los árabes en Occidente a partir del siglo X. Utilizado por el aroma de sus flores, el azahar, la belleza decorativa de su verde follaje y el dorado color de sus frutos se relacionó con el mítico jardín de las Hespérides.

Nagarunga.

La naranja es la tristeza
del azahar profanado
pues se torna fuego y oro
lo que antes fue puro y blanco.

F. Garcia Lorca.